Ignoran Abusos a Trabajadores Temporales en el Golfo
New America Media, Comentario, Cecilia Muñóz, Traducido por Eduardo Stanley, Posted: Feb 09, 2006
English Translation
WASHINGTON, D.C.— Después de trabajar como defensora de los derechos de los inmigrantes durante 17 años en Washington, creía que ya nada me sorprendería. He estado en reuniones con agentes de inmigración que no entienden cuánto desbaratan a nuestras comunidades, o simplemente no les preocupa. He escuchado a políticos hacer promesas que no pretenden cumplir. He visto agencias oficiales hacer buen trabajo, pero también ví lo peor de ellas. No es fácil sorprenderme.
Cecilia Muñoz |
Pero cuando escuché que la gobernadora de Louisiana declaró a un Comité del Congreso esta semana que no tenía idea de que los trabajadores inmigrantes que están reconstruyendo Nueva Orleáns estaban siendo abusados por los empleadores, no podía creer a mis oidos. Es posible que algo tan obvio para nosotros sea tan invisible para la gobernadora del estado donde esto está ocurriendo? Después de todo, la presencia de los trabajadores inmigrantes en la industria de la construcción en todo el país es muy clara.
Cuando los trabajadores temporales se reunen en ciertos lugares en ciudades de todo el pais buscando un empleo honesto por un pago honesto, muchos terminan en la construcción. Esta industria nos dice que sin trabajadores inmigrantes no queda claro cómo los edificios de Estados Unidos podrían construirse. Y cuando la reconstrucción se inició en el Golfo, todos sabíamos que los inmigrantes serían parte de ella.
El trabajo intenso de los inmigrantes en la construcción tiene un precio, especialmente para los que carecen de documentación. Muchos empleadores abusan de los inmigrantes que trabajan para ellos, prometiéndoles salarios que no cumplirán. Muchas de las razones por las cuales grupos comunitarios organizan centros laborales es para ayudar a los trabajadores que se les cumplan esas promesas. Ocurre en todo el país.
La situación parece que es peor en el Golfo. Miles de millones de dólares federales están llegando a las grandes empresas que contratan a contratistas, quienes subcontratan, y éstos emplean a los trabajadores en la reconstrucción. Hay enormes carpas en los estacionamientos de las iglesias en Louisiana y Mississippi, llenas de trabajadores que no tienen casas. La Alianza por los Derechos de los Inmigrantes de Mississippi le dijo a la NCLR en su momento que estaban organizando ollas populares para alimentar a los trabajadores que no se les había pagado. La afiliada de NCLR, Latino Memphis, reporta que decenas de trabajadores que viajaron miles de millas de Tennessee al Golfo para trabajar, regresaron sin los salarios que se les había prometido. Otra afiliada, CASA, de Maryland, presentó una demanda legal en favor de trabajadores que habían sido abusados en el Golfo.
Este no es un fenómeno invisible. Importantes medios de comunicación como New York Times, Washington Post y Los Angeles Times, y también la amplia cobertura de la prensa de Louisiana y Mississippi han documentado muy bien este tema. Entonces cómo es posible que la gobernadora Blanco no sepa lo que está pasando? Son los inmigrantes tan invisibles aunque estén desempeñando un papel tan importante en la reconstrucción de Nueva Orleáns?
Pero la gobernadora Blanco no está sola en este caso. Durante una reunión realizada la semana pasada, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, la agencia oficial responsible por proteger los derechos de los trabajadores, también nos dijo que no estaban al tanto de la dimensión de la situación. No pudieron decirnos cuántos trabajadores habían presentado quejas. A pesar del gran número de trabajadores inmigrantes y las evidencias de abusos, el Departamento sólo tiene un empleado bilingüe en la oficina de Mississippi, y uno en entrenamiento para todo el estado de Louisiana. No tienen planes para obtener más recursos para enfrentar esta crisis que viven los trabajadores en el Golfo. Parece que somos tan invisibles para el Departamento como para la gobernadora Blanco.
Pero los inmigrantes no son invisibles porque están siendo atacados casi a diario en la radio y la televisión por sabios como Lou Dobbs y Bill O’Reilly, quienes están molestos porque trabajan mucho en este país. No puedes prender la televisión sin que aparezca alguien gritando su odio contra los centros laborales o contra los inmigrantes en general.
Lo que está pasando en el Golfo es una versión exagerada de lo que ocurre a nivel nacional. Nos beneficiamos del duro trabajo de los inmigrantes pero no estamos dispuestos a respetar sus derechos o velar para que se apliquen esos derechos. Permitimos que los inmigrantes laboren en las rutinas más peligrosas, pero les negamos acceso a beneficios o compensaciones cuando se lastiman. Y después los atacamos en los medios porque están aquí.
Estoy familiarizada con esta historia. Pero todavía me sorprende cuando la gente que se supone debería liderar nuestro país falla en verla.
Cecilia Muñóz es vice-presidenta de la Oficina de Investigación, Defensa y Legislación del Concilio Nacional de La Raza (NCLR)
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